12.1.2016

Reforma de edificio de oficinas en Bilbao

El encargo consiste en reformar de manera íntegra el interior de un edificio de ocho plantas de oficinas.

Después de vaciarlo completamente manteniendo fachada y estructura, la actuación se divide en cuatro partes: una que conlleva tres plantas subterráneas de aparcamiento, otra planta bajocubierta destinada a las nuevas instalaciones, cuatro plantas de oficinas y una planta baja que acoge la recepción además de más espacio de oficinas.

En cada planta sobre rasante se actúa de igual manera, un núcleo central que contiene aseos, ascensores y escaleras alrededor del cual se presenta una planta libre para ser alquilada en un futuro, un suelo técnico metálico y un falso techo que oculta las instalaciones de iluminación y vigas frías ordenado de tal manera que su versatilidad sea la mayor posible.

En planta baja, donde se ubican los usos más públicos del edificio, se abre completamente la fachada vinculando ese espacio con el exterior más inmediato. En el interior se reflejan las dos direcciones existentes en el edificio: la normal del mismo, definida por la propia geometría en planta y la visual, que gira 20º como respuesta a la morfología de su entorno ya que, si bien el edificio queda ordenado según la orientación de la manzana a la que pertenece, su ubicación real una vez nos alejamos de él hace que el usuario termine por corregir su posición una vez en el interior, enfrentándose a las vistas sobre el ayuntamiento de Bilbao, la ría y el parque de Etxebarri. Por este motivo el proyecto reconoce esta singularidad y el diseño en planta combina ambos trazados. Los elementos que se introducen en este espacio absorben este diferencial y se crean así dos elementos casi exentos de acero, un porche de acceso que suaviza la transición exterior-interior y el primer tramo de escaleras, el cual se reubica con respecto a su anterior posición al haberse desplazado la entrada, colocándose de una manera más natural a los recorridos resultantes.

Del mismo modo el mueble mostrador que recibe al visitante actúa de rótula del espacio unificando los dos trazados. En este espacio público además un falso techo de lamas de madera vuelve a reconocer el giro y, al mismo tiempo, enmascara el entramado de conductos y cableado.

Un proyecto que actualiza un edificio ya desfasado adaptándolo a la normativa actual y valiéndose de tecnologías más eficientes con el fin de alargar su vida útil mediante una actuación lo más versátil y funcional posible.

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