17.3.2016

Cultura bookshop

Una librería con un lugar de encuentro. Esta fue la principal premisa del proyecto arquitectónico de la Livraria Cultura en Iguatemi.

Más que sólo un mero lugar para ir de compras, la tienda invita a quedarse y pasar el tiempo. Por lo tanto, se buscó que los visitantes no sólo encuentran en ella el libro que podrían estar buscando, sino que permanezcan allí.

La entrada de 7,7m., con marcos de vidrio y aluminio totalmente empotrados, deja el paso libre. En esta planta, con dimensiones más íntimas, se encuentran los productos audiovisuales y una cafetería en el jardín. Un conjunto de escaleras mecánicas llevan al gran espacio de la librería, pasando por un piso intermedio que alberga juguetes y libros de historietas: el llamado espacio de Geek.

A continuación, se llega a la planta superior: una gran habitación con mesas y sillas, así como anchas gradas que invitan a hojear las páginas de un libro o incluso que se pueden utilizar para pequeños conciertos y conferencias. Esta estructura conduce a los visitantes a una entre-planta abierta.

Los libros dan la vuelta al espacio. Once grandes mesas dispuestas ortogonalmente en la sala grande se colocan en las zonas periféricas. Los estantes incorporan Leds que delimitan el espacio, como un cubo interno cubierto de libros. Una sala de usos múltiples, especialmente diseñada para conferencias, y una habitación reservada para los libros para niños completan el programa.

El piso y el revestimiento, así como las placas de visualización son también de madera. Los otros planos usan laminados blancos y distinguen las paredes laterales del resto. Los pasamanos de vidrio minimizan la interferencia visual de estos elementos en el espacio, desapareciendo en todo el trazado. La iluminación se logra mediante líneas de luz embutidas y se complementa con luces exteriores en el centro del salón.

La configuración de la planta de la librería, especialmente con su circulación abierta, buscó fluidez y continuidad espacial. El viaje comienza en un espacio acogedor y llega a una zona monumental, donde se exhiben la mayor parte de los productos y los visitantes pueden interactuar unos con otros, donde se puede tomar un libro y leer un capítulo, incluso antes de comprarlo, donde uno puede simplemente descansar y observar el movimiento.

Pensamos en espacios agradables que terminan promoviendo un tipo de socialización entre las personas, éstas son las librerías del siglo XXI. El programa es la vida misma del local.

Más información > http://bit.ly/1R3VZBJ

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